Somos un pequeño hostal familiar, nacido del deseo de trabajar para nosotros y emprender.

Como toda empresa familiar, tenemos que compatibilizar llevar una familia y mantener la empresa,  que además de “negocio” también es ilusión.  Ser pequeño es una limitación y también una fortaleza.  Limitación pues no nos es posible estar 24 horas ante el mostrador,  y aunque siempre estamos disponibles, no siempre estamos presentes.    A la vez, atendemos lavandería, limpieza, marketing, contabilidad, familia  o compras.

Fortaleza, pues no nos pagamos horas extra y nuestro objetivo no es dar rentabilidad a los inversores.   No tenemos que preguntar al jefe para tomar una decisión, y la decisión no tiene que ser siempre la rentabilidad.

Amparo provenía de la empresa privada y Santiago de la Administración Pública.

Inaugurado en el año 2004, inicialmente era parte del proyecto de una escuela de español para extranjeros, que incluía alojamiento.  Con el tiempo dejamos la enseñanza del español, para centrarnos en el Hostal, que daba mejores resultados.

El edificio proyectado como hostal, contaba con 7 estudios con cocina, plena accesibilidad para minusválidos,  y tuvo buena aceptación en la localidad.    En el año 2007 ampliamos una habitación más, y en el año 2008, otras 6, llegando a las 14 actuales.

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