La Rambla de los Molinos, o paraje de la Mearrera resulta sorprendente por lo verde que es.  Discurre por el cauce del río Zucaña, al que se le van añadiendo varios arroyos de curso discontinuo y nacimientos de pequeñas fuentes.

ESPECIES

Está sombreada por álamos, olmos, pinos y chopos como especies más abundantes.    Sin embargo,  también se pueden localizar sauces, tarays, nogales, acacias, juncos, cañas, espinos, tilos, ailantos, castaños, zarzamoras, almeces y kaquileros.    Todas estas especies, convierten esta en un auténtico vergel para especies como los ruiseñores, carriceros, oropéndolas, carboneros, currucas y para otras típicas de la zona de pinar y a los campos de cultivo que lo rodean.

PATRIMONIO ETNOLÓGICO

Esta rambla de los molinos, alberga 9 de los 12 molinos harineros que constaban en el catastro de 1755 que realizó el Marqués de la Ensenada.   Hoy,  algunos han desaparecido por completo y el resto están en distinto estado de conservación.  Las aguas y sus molinos, se citan desde el siglo XVI.

Sin embargo, el sistema de acequias y azudes, por las que discurría el agua para mover los molinos y permitían mejorar el uso agrícola de la zona, están a la vista y bien conservadas, pudiéndose ver si problemas.

Uno de ellos, el Molino Alto, se rehabilitó para usarse como Aula de Naturaleza, los horarios de visita se pueden consultar en la Oficina de Información Turística.

La ruta tiene una vocación de educación ambiental y de protección del patrimonio etnológico.

Su importancia es tal que El paraje en su conjunto está catalogado como Área de Defensa Ambiental desde 1989

LA RUTA

Se trata de una ruta bien marcada que se puede iniciar a pie tanto desde la población como desde el parking habilitado en la Fuente de la Mearrera o en el Molino Alto.  En el primero de los casos, la duración de la ruta, entre ida y vuelta, puede ser de aproximadamente 3 horas, tiene muy poca pendiente, por lo que no resulta dura.  Si se opta por ir en coche hasta la Fuente de la Mearrera o hasta el Molino Alto, en una hora y media, más o menos, la habremos recorrido.  Hay definidos varios senderos convenientemente señalizados, todos para principiantes, no se trata de un recorrido difícil de realizar, siendo apto para ir con niños y mascotas, que seguro van a disfrutar mucho del entorno.

Desde el Hostal nos gusta recomendarla porque supone un paseo muy agradable acompañado por el sonido del agua del río (se cruza en varias ocasiones) y por árboles de gran porte, que da una perspectiva diferente a la Castilla seca que tenemos en mente.

Aparcamiento de la Rambla de los Molinos.