Tabaco y Hoteles

Tabaco y hoteles

           

Para nosotros al tratar sobre tabaco y hoteles, el enfoque es el de un problema.  No lo incluimos dentro de los servicios, ni entre las características.  Es una situación que requiere soluciones y requiere trabajo.      

Fumar o no fumar, no es una elección, hay que adaptarse a lo que establece la ley.  Y la ley no permite fumar en las habitaciones. 

Fue la Ley 42/2010, la que estableció los condicionantes actuales. Dentro de los espacios donde se prohibe fumar incluye: ” Hoteles, hostales y establecimientos análogos, salvo en los espacios al aire libre. No obstante, podrán habilitarse habitaciones fijas para fumadores, siempre que cumplan con los requisitos establecidos en el artículo 8. “

La referencia al artículo 8, puede dar a entender que quizá se pueda. No es así. Las limitaciones condicionan mucho la aplicación.

Los hoteles y hostales, podríamos reservar un 30% de habitaciones (siempre las mismas) para fumadores. Pero estas habitaciones deben cumplir estos requisitos:

a) Estar en áreas separadas del resto de habitaciones y con ventilación independiente o con otros dispositivos para la eliminación de humos.

b) Estar señalizadas con carteles permanentes.

c) Que el cliente sea informado previamente del tipo de habitación que se pone a su disposición.

d) Que los trabajadores no puedan acceder a las mismas mientras se encuentra algún cliente en su interior, salvo casos de emergencia

La separación de estas habitaciones del resto no es fácil de cumplir, y no es fácil de interpretar. quizá una planta aparte, un ala del edificio. Otra indefinición: Los trabajadores no pueden acceder a las habitaciones mientras hay algún cliente al interior. Quizá se refiera al servicio de habitaciones. Pero, ¿y la limpieza?. Es excepcional que accedamos a una habitación con clientes en su interior.

En nuestro caso nos condiciona especialmente los diferentes tipos de habitación. Cada habitación, es diferente del resto y nos dificulta mucho cuadrar los diferentes condicionantes: individual, con camas supletorias, con terraza, con cocina o sin ella, más silenciosa.., y de fumadores o no fumadores.

Por todo lo anterior, optamos porque las habitaciones sean de no fumadores. Lo anunciamos en la puerta, en el registro de entrada y tenemos una nota recordatoria cuando se encienden las televisiones.

            No obstante, más allá de que lo pida la ley, tabaco y hoteles están reñidos. 

            La primera y principal razón es la limpieza.   La limpieza no sólo comprende las superficies, sino también debe incluir la limpieza ambiental, la limpieza de olores.  Una habitación puede estar limpia con la asepsia de un quirófano, pero si huele a tabaco, no lo parecerá.  Además tampoco lo estará.   El olor es una parte de la suciedad.  En este caso, del aire.  El olor, en este caso, es un conjunto de partículas invisibles, restos de la ceniza, que están flotando en la habitación y acumulados en paredes, techo, y todo el mobiliario de la habitación.

            Cuando limpiamos una habitación, uno de los aspectos a limpiar son los olores que hay en el ambiente.  Debemos eliminar esas partículas y, podemos asegurar, que para nada es tarea fácil.

            Vamos a compartir nuestros conocimientos de años enfrentándonos a este problema.  Intentamos quitar el olor a tabaco lo máximo posible. Intentamos que las palabras tabaco y hoteles sean lo más distantes posible.  Quizá estos datos os  puedan venir bien, si teneis también esta situación.  Quizá así pueda entender también la dificultad y coste que nos supone tener un cliente fumador.

            El primer tratamiento que aplicamos, si el olor sube del mínimo, es el ozono.  El ozono es una molécula con tres átomos de oxígeno.  Al estar más cargado de oxígeno, oxida con mayor fuerza las sustancias.  En este caso, las partículas diminutas en que se disgrega la ceniza.   De alguna manera quema la ceniza.   Dejamos la máquina de ozono, unos veinte minutos, después lo dejamos actuar otros 20 minutos, y luego aireamos.  Finalmente cerramos la ventana.    Nos supone mucho más trabajo que la habitación de alguien que no fuma.

            El ozono, no siempre funciona.   Y, por otro lado, deja otro olor.  El olor que a veces notarán en u hospital o en una piscina.  Quizá no siempre funciona, porque quizá no todos los tabacos son iguales.  Hay algunos especialmente resistentes.

            La segunda medida de choque es retirar y lavar todos los textiles.   Esto incluye además de la lencería de cama, las fundas de almohadones, fundas colchones, edredones y sus fundas, cortinas, e incluso, en casos extremos, sillas y cabecero.  Les aseguramos, que en casos graves, así lo tenemos que hacer.

            La tercera, es también muy costosa, pero muy necesaria.  Especialmente en los olores a tabaco más profundos.   En esta situación nos vemos obligados a limpiar todas las superficies lisas:  paredes, techos, mobiliario.  A veces usamos un multiusos, y si es muy resistente, un limpiador antigrasa con efecto perfume.  Como tenemos pintado con gotelé, las paredes no las tocamos excepto en casos gravísimos.

Además podemos añadir un poco de neutralizador de olores y algún ambientador. Pero esta medida puede disimular, en casos ligeros.

            La cuarta y última medida sería airear y ventilar.  Nos gusta mucho que la habitación no huela a nada, y ventilar es una tarea que realizamos en todo caso.  En las habitaciones con olor a tabaco, es más necesario.   Hay veces que si tenemos disponbilidad, tenemos que dejar varios días ventilando.  También aprovechamos los días de viento para usar las corrientes de aire, y retirar el mayor número de partículas.

            Ha habido veces, que el olor era tan profundo, que hemos tenido que dejar vacía la habitación, lo que llamamos en hostelería, bloquear las habitación.

            La relación del tabaco con la limpieza es más amplia que el olor.  El tabaco también afecta a otros aspectos.  No es un problema tan diario, pero existe.   El tabaco ensucia.   Y rompe.  Una de las principales causas de retirada de lencería son las quemaduras de tabaco.  Pueden afectar a una sábana, un almohadón o a una colcha.  Como una colcha nos puede costar 50 €, el fumador nos sale caro.  También hemos tenido y tenemos muebles con quemadura, que aún siendo útiles, hacen que la imagen se resienta.

             Los problemas del tabaco en los hoteles, no se quedan solo en el trabajo extra de limpieza.   Pasamos a otro apartado: el resto de usuarios.   Si no conseguimos quitar el olor, el siguiente cliente va a convivir con las molestias y los riesgos de salud de fumar pasivamente.

            Nosotros y nuestros trabajadores tenemos derecho a estar en espacios libres de humo.  En cuanto empleadores debemos evitar a nuestros trabajadores que sean fumadores pasivos.   Y por supuesto nuestros clientes no tienen obligación de soportarlo.  Periódicamente tenemos a algún cliente que es muy sensible a estos olores y detectan olores, donde nosotros no los notamos y nos va a expresar sus quejas.

Podéis ver un ejempleo. Existe un estudio ponía de manifiesto los efectos del tabaco en los hoteles.

            Por otro lado, al menos en nuestro caso, también hemos experimentado problemas con los sistemas de detección de incendios.  Hasta tres veces, que sepamos, nos han saltado las alarmas contra incendios,  debido al humo del tabaco.  Una de estas veces fue a las 06.00 de la mañana, y no solo nos molestó a nosotros, también al resto de clientes.

            Viendo, lo que nos implica el tabaco en los hoteles,  se puede entender porqué preferimos que en nuestros hostal no se pueda fumar.  No reservamos habitaciones para fumadores.     Pero, eso no quiere decir que los clientes cumplan la norma.  Son muy pocos clientes fumadores los que preguntan si se puede fumar en la habitación.  El resto, fuma y no pregunta.  Por nuestras estadísticas, entre un 40% y un 60% de los clientes fuma.  Conocen la norma, pero no tienen intención de cumplirla.

            La intimidad de la habitación invita a pensar que fumar no les va a salir caro.  Quizá por otro lado, el carácter adictivo del tabaco, tampoco le permite al fumador realizar la elección.   Además, en España debemos tener cierta tolerancia ante los incumplimientos de la ley.  Me llamaba la atención este comentario de un cliente que fumó en un hotel libre de humos, y le salió algo caro.

            Sin embargo, no es siempre le sale barato al cliente fumar.  Cuando notamos que una habitación nos ha dado mucho trabajo, el cliente que haya fumado, va a tener dificultades para volver a hospedarse con nosotros.   Si tenemos que dedicar una hora extra de limpieza a una habitación y quedar mal con otros clientes, nos pasará una vez.  Procuramos que no sean dos.   Procuramos dar buenos precios, y si alguien tiene que cambiar es para pagar más.

Hay otros establecimientos que sancionan el incumplimiento de esta norma. Incluso es muy normal fuera de nuestras fronteras y las cantidades pueden ser elevadas.